10 de febrero 🌞

Pinchar en la foto para escuchar la música 

Tengo varias personas escondidas en mi ser, y una de las que

más insiste en aparecer últimamente es aquella

que encuentra refugio en la tranquilidad de mi hogar.

Allí me siento en armonía con mi espacio,

con mi pequeño universo.

Y cuando salgo al exterior, lo hago porque la

vida me lo exige: voy, cumplo con mis obligaciones

y regreso pronto, con un ritmo pausado, sin

necesidad de interactuar más de lo justo.

Mi círculo de amigos es pequeño, y me basta.

Mi teléfono, casi siempre en silencio, no espera grandes interrupciones.

Las llamadas no me iluminan la vida, ni los mensajes, ni las palabras de relleno.

Ojo: disfruto profundamente de las conversaciones

que nacen del interés sincero, de la compañía auténtica.

Esas sí, esas me nutren.

Puedo pasar horas navegando por las redes sin

escribir una palabra, sin comentar nada. Me gusta el aroma del

café recién hecho, sin azúcar ni adornos.

Me gusta sumergirme en mis pensamientos y dejar

que, de vez en cuando, las musas despierten y enciendan mis escritos.

Siii a un libro.
Siii a contemplar la lluvia.
Siii a las melodías suaves.
Siii a disfrutar del silencio de una mañana cualquiera mientras desayuno.
Siii a mirar el cielo y perderme en mis pensamientos.

A menudo, el mundo nos etiqueta

como “raros”, “selectivos”, “introvertidos” o “locos”.

Pero no lo somos. Simplemente pertenecemos a ese pequeño

grupo de rara avis que vive a su ritmo, sin prisa, sin ruido.

Hoy elijo escuchar mi voz interior, lejos

del bullicio del mundo.
No estoy deprimida: me regalo espacio.

Buenos días, guapurasssssss.


#hermeescribiendoloquepienso✍©️ 📷
la Web Con esto, y esperando vuestra 
 opiniones, me despido hasta el próximo post. :)

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