Eolo ha amanecido hoy un tanto subidito de tono. A ver si se relaja un poquito y no se toma las cosas con ese aire de superioridad que le da ser el Dios del viento. 🌬🌬🌬
Recuerdo cómo hace naaaa acudía al cole de medio lado, igual que cuando bajas una montaña corriendo. Jajaja, sí, sí… (esa da para otra historeta 🤣😂).
Bueno, a lo que voy. En nuestro caso (mi hermana y yo), ir al cole un día como hoy te convalidaba el tiro y arrastre:
Tiro, por los empujones que teníamos que darnos para avanzar por la calle.
Arrastre, por la cantidad de arena que llevábamos encima gracias al viento arrastrando las dunas.
Eran tiempos en los que, aunque le dijeras a tu madre: —¡¡Que hace un montón de viento!! —¡¡Mamá, que silba y todo!! —¡¡Mami, por faaaa, que tengo 😨 miedo!!
Nadaaaa. Y tu madre a lo suyo: que si el vaso con ColaCao, que si coger los bocatas del almuerzo… —¡¡Vamos, que no llegáis!! Y no había manera humana de hacer pellas.
Nosotras íbamos andando al cole, lloviera o soplara un viento de mil demonios. No había coche que nos llevara a la puerta porque hubiera mal tiempo. Simplemente te enfundabas la mochila a la espalda y empezabas el recorrido hasta la playa. Jajaja, sííí 😊.
Íbamos al cole frente al mar, cuando no había ni paseo y solo unos poquitos merenderos. El que quería comer en la playa se llevaba su comida y listo.
Entonces teníamos dunas, cangrejos, tellinas, matorrales por todas partes y mil cosas más que ahora solo viven en el recuerdo. Era lo “anticuado”; ahora lo moderno es ir por el paseo esquivando bicis, runners, joggers, patinetes y algún despistado que va mirando el móvil como si fuera un dron.
Qué buenos tiempos, cuando un día como hoy lo único que te preocupaba era cómo de alto volaría la 🪁…
Y me viene a la cabeza esta frase de Gloria Fuertes:
“Lo mejor del olvido es el recuerdo.”
Buenos días, guapurasssssss.

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