El destino en las pequeñas cosas
¿Por qué nos retrasamos?
Cuando se acerca septiembre, es
inevitable que mi mente
viaje hacia una fecha que a
todos nos pone los
pelos de punta: el 11 de septiembre.
Ante el tremendo desastre
que ocurrió allí, siempre he sentido un profundo respeto, tanto
que el propio día 11 prefiero
no publicar grandes
textos; como mucho, una vela o
una imagen en memoria
de quienes se fueron para
que descansen en paz.
Sin embargo, unos días
antes, no puedo evitar hacer un pequeño recordatorio a través de
mis propios recuerdos.
A veces, la vida nos regala
sincronías que tardamos años en comprender por completo.
En marzo de 2001, apenas
unos meses antes de que el
mundo cambiara para
siempre, tuvimos la
inmensa fortuna de visitar
Nueva York.
Hoy quiero compartir con
vosotros fotografías de
aquel viaje que guardo como
un tesoro histórico y personal impresionante...
impactante que tomé en la plaza central, abajo: me tumbé en el suelo para obtener mejor perspectiva
justo al lado de la icónica
escultura de la gran bola
de bronce (The Sphere) para
fotografiar las torres
hacia arriba.
En el preciso instante en el
que disparé, un avión cruzó el cielo, encuadrado perfectamente entre ambos edificios.
Tengo el negativo original
del segundo exacto
congelado en el tiempo; una
coincidencia tan brutal que muchos, al verla, han llegado a pensar que está falsificada.
Esta fotografía siempre me
recuerda el peso invisible
que tienen las pequeñas coincidencias
en nuestro destino.
Os muestro algunas tomas
que ya quedaron en los archivos..
El imponente vestíbulo principal de la Torre Sur (2 World Trade Center) en marzo de 2001. En la imagen se
aprecia la famosa balconada curva adornada con banderas de decenas de países y la hilera de tornos de acceso, un recuerdo intacto de cómo era el día a día allí
Este tramo final de escaleras
mecánicas en la Torre Sur (WTC 2), fotografiado en marzo de 2001, unía el mirador interior
del piso 107 con la mítica plataforma exterior de la azotea.
El último acceso mecánico al techo del mundo antes de que todo cambiara para siempre.
plataforma de observación al
aire libre del World Trade Center, contemplando la inmensidad de la ciudad iluminada a más
de 400 metros de altura.
Un recuerdo imborrable en el cielo de Manhattan.
____
Por eso, tras un pequeño imprevisto cotidiano que cambió los
planes de mi chico hace
unos días, no pude evitar
darles una vuelta a esos pequeños contratiempos.
A veces nos enfadamos cuando
nos dejamos las llaves, cuando nos despistamos o cuando un olvido nos rompe los esquemas.
Pero,
¿y si esos desajustes
escondieran algo más?
Un olvido tonto puede ser el escudo inesperado que te salve la vida, pero también el imán que te empuje a cruzarte con una persona que terminará significándolo todo para ti.
Un despiste puede ser el camino indirecto que te traiga una felicidad con la que ni soñabas.
Las mejores cosas de la vida casi nunca avisan; a veces, simplemente
necesitan que nos retrasemos
unos minutos para poder
alcanzarnos.
Y tras mis sensaciones os
adjunto
esta célebre historia que
circula por la web y que ilustra a la perfección el valor de esos misteriosos minutos perdidos,
a mi me hizo reflexionar
y ver las cosas desde
otro ángulo..
__Cuado quedo atrapada en el tráfico, cuando pierdo un ascensor, cuando tengo que regresar a contestar el teléfono o vivo tantas otras cosas que antes me desesperaban, lo
primero que pienso es__
"Este es el lugar exacto en el que debo estar en este preciso momento".
"La próxima vez que tu mañana
te parezca una
locura, los niños
tarden en vestirse, olvides las
llaves del coche y tengas
que volver a por
ellas, o te encuentres todos los
semáforos en rojo... no te enfades""
Estás en el lugar correcto...
y a la hora en la que
tienes que estar.
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Los siguientes datos
son verídicos
Después de los atentados del 11 de septiembre, una empresa que tenía sus oficinas en el World Trade Center invitó a sus ejecutivos y empleados supervivientes a compartir sus experiencias. La gente estaba viva por los detalles más mínimos; pequeñas decisiones o contratiempos como estos:
_Al director de una compañía se le hizo tarde porque era el primer día de guardería de su hijo.
_Una mujer se retrasó porque su despertador no sonó a tiempo.
_A uno se le hizo tarde por quedarse atrapado en una retención debido a un accidente de tráfico.
_A otro superviviente se le escapó el autobús.
_Alguien se manchó la ropa con la comida y necesitó tiempo para cambiarse.
_El coche de uno de ellos no arrancó por un problema mecánico.
_Otra persona regresó a casa para contestar el teléfono.
_¡Otra se puso de parto y tuvo un bebé!
_Otro empleado no consiguió encontrar un taxi.
_Pero la historia más
impresionante fue la de un señor
que se estrenó un par de zapatos
nuevos esa mañana.
Antes de llegar al trabajo, le había
salido una ampolla tan molesta
que se detuvo en una
farmacia a comprar una tirita.
Solo por eso, hoy sigue vivo.
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Fuente de la reflexión: Texto anónimo popularizado en internet bajo el título "Estás en el lugar correcto". Esta recopilación literaria se basa en testimonios reales de supervivientes de las Torres Gemelas (pertenecientes a firmas como Cantor Fitzgerald o Garban Intercapital) recogidos por la prensa internacional tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Y recordar, si olvidaste o algo
te hizo perder unos minutos por lo que fuera...
"Este es el lugar exacto en
el que debo estar en
este preciso momento".
Buenas noches guapurasssssss
#hermeescribiendoloquepienso✍©️
📷 Archivo Familiar Herme.
Web
Con esto, y esperando vuestra opiniones, me despido hasta el
próximo post.
:)





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